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: Blog de huertos urbanos : red de colaboradores

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Categorías: General  —  Etiquetas: , ,   —  Alvarez de Arcaya Asier  —  08/05/2014 12:40

En artículos anteriores ya comentamos la importancia de los insectos en nuestro huerto. Por lo tanto también es importante darles refugio para que se queden en el huerto ya que tienen alimento disponible pero en la mayoría de las ocasiones no son capaces de encontrar refugio, por lo que se van a otra parte y nuestro huerto pierde la oportunidad de disponer de estos insectos todos los días. Por eso os ofrecemos unas pequeñas indicaciones para construir un hotel para los insectos:

 

Los pasos para construir un gran hotel de insectos

 1- Empezar mediante la identificación de los materiales naturales que podemos utilizar para construir refugios para los insectos: troncos, bambú, paja, ladrillos,. Elegir los materiales locales que ofrecen más o menos grandes agujeros para que coincidan con las preferencias individuales de los insectos.

2– Hacer el marco de madera lo suficientemente sólido para soportar peso significativo. Prefieren madera resistente: abeto, arce, castaño… El tamaño de los espacios se basan en el volumen de los materiales que tienes.

3– Proporcionar una cubierta impermeable para la estructura (tejado de pizarra por ejemplo).

4– Instalar el marco en su ubicación final antes de llenarlo (debido al peso si el hotel es grande). Elevar unos 20 cm por encima del suelo, para mantener lejos de la humedad

5– Cortar los materiales según la longitud deseada y llenar cada espacio.

Consejo: si usted puede colocarlo en un lugar protegido del viento y el sol, puedes tenerlo abierto en ambos lados. De lo contrario, es mejor dar una vuelta para los insectos no se molesten por corrientes de aire.

 

Materiales para la construcción del hotel.

 1. Paja o madera: Este material acomoda a las bonitas crisopas, cuyas larvas se alimentan de muchas plagas: pulgones, cochinillas obscuros, moscas blancas, trips o huevos de ácaros.

2. Barras de bambú: proporcionan refugio para las abejas solitarias que polinizan las primeras flores de árboles frutales, ya en el mes de marzo.

3. Maceteros llenos de heno atraen tijeretas que gustan de las plagas como los pulgones.

4. Tableros de madera amontonados; Entran los insectos xilófagos involucrados en la descomposición de la madera muerta.

5. Las maderas perforadas: son muy populares como refugio para muchos y muy útiles polinizadores como abejas y avispas solitarias, cuyas larvas se alimentan de pulgones.

6. Paquetes de barras de médula como la zarza, rosa, saúco, proporciona refugio ideal para otra y otros himenópteros.

7. Ladrillos: que son apreciados por abejas solitarias.

8. Tableros pequeños cerca los unos de los otros: atraen a las mariquitas que vienen a pasar el invierno. Sus larvas consumen una gran cantidad de pulgones.

                                   

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Categorías: General, Técnicas de cultivo  —  Etiquetas: , ,   —  Alvarez de Arcaya Asier  —  06/05/2014 12:16

Cuando una semilla germina, atraviesa la capa de tierra y logra, con su pequeño brote, salir al exterior, empieza para ella un duro proceso con un único objetivo: crecer. Para ello necesita todos los nutrientes que el suelo pueda aportarle, pero, muchas veces, los suelos en maceta no son lo suficientemente ricos para ellas y es conveniente un aporte extra. Y las auxinas son un elemento clave.

Para estimular el crecimiento, podemos aportar a nuestras pequeñas plantas nutrientes u hormonas. Las hormonas que se encargan del crecimiento en vegetales son las auxinas. Estas fitohormonas regulan el crecimiento de las plantas. Podemos crear en casa auxinas ecológicas, preparando un agua de riego rica en auxinas y para ello, únicamente necesitamos 100 gr de lentejas. Dejamos en remojo las lentejas en un vaso de agua durante 8 horas. Transcurrido este tiempo, las colamos y reservamos el agua, pues ésta ya es rica en auxinas.

Ponemos las lentejas entre servilletas de papel ligeramente humedecidas y las dejamos hasta que desarrollen unos 3 cm de raíces. Cortamos las raíces y desechamos el resto. Machacamos las raíces en un mortero y las sumergimos en medio litro de agua durante 24 horas en un lugar oscuro. Las colamos y añadimos el agua a la reservada al principio. Y ya tenemos un compuesto rico en auxinas que, a su vez, mezclaremos con 1 l. de agua. La mezcla resultante será nuestra agua de riego estimuladora del crecimiento de las plantas.

                                                                  

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Categorías: General, Técnicas de cultivo  —  Etiquetas: ,   —  Alvarez de Arcaya Asier  —  16/04/2014 10:16

Acolchado o mulching, es el término utilizado en jardinería y agricultura para referirse a la cubierta protectora que se extiende sobre el suelo, principalmente para modificar los efectos del clima local. Existe una amplia variedad de materiales, tanto naturales como sintéticos, para este propósito.

Principales ventajas

  • Mantiene la humedad del suelo al disminuir la evaporación, con lo que además de economizar el consumo de agua, facilita que las raíces de las plantas encuentren la humedad suficiente a poca profundidad.
  • Debido a la formación de la humedad superficial, se reduce el lavado de elementos fertilizantes.
  • Mejora las condiciones térmicas del sistema radicular de la planta, incrementando la temperatura del suelo durante el día, mientras que por la noche, al dificultar la salida de radiación infrarroja de la superficie terrestre, retiene parte del calor. Esta propiedad se traduce en una mayor temperatura respecto al suelo desnudo y una amortiguación en sus fluctuaciones, lo que confiere precocidad al cultivo.
  • Por el aumento de temperatura y humedad del suelo, se favorece el proceso de nitrificación.
  • La cubierta actúa como barrera entre el suelo y los frutos, con lo que se reducen lo problemas sanitarios, especialmente la podredumbres.
  • Si la cubierta utilizada es opaca, la falta de radiación solar evita el desarrollo de malas hierbas que compitan con el cultivo por los recursos hídricos y nutritivos.

                                                    

 

 

 

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Categorías: General, Materiales didácticos, Técnicas de cultivo  —  Etiquetas: , ,   —  Alvarez de Arcaya Asier  —  14/04/2014 10:13

Cuando hablamos de “abonado en verde” hacemos referencia a la utilización de cultivos de vegetación rápida, que se cortan y se entierran en el mismo lugar donde han sido sembrados y que están destinados especialmente a mejorar las propiedades físicas del suelo, a enriquecerlo con un “humus joven” de evolución rápida además de otros nutrientes minerales y sustancias fisiológicamente activas, así como a activar la población microbiana del suelo.

En líneas generales, los efectos favorables del abonado verde no acaban en el aspecto nutricional sobre el vegetal, sino que alcanzan a todos los componentes relacionados con la fertilidad global del suelo agrícola ya que:

  • Estimulan de forma inmediata la actividad biológica y mejoran la estructura del suelo, por la acción mecánica de las raíces, por los exudados radiculares, por la formación de sustancias prehúmicas al descomponerse y por la acción directa de las células microbianas y micelios de hongos.
  • Protegen al suelo de la erosión y la desecación durante el desarrollo vegetativo, y mejoran la circulación del agua en el mismo.
  • Aseguran la renovación del humus estable, acelerando su mineralización mediante el aporte de un humus más “joven” y más activo.
  • Enriquecen al suelo en nitrógeno, si se trata de leguminosas, e impiden, en gran medida la lixiviación del mismo y de otros elementos fertilizantes.
  • En su descomposición, se liberan o sintetizan sustancias orgánicas fisiológicamente activas, que tienen una acción favorable sobre el crecimiento de las plantas y su resistencia al parasitismo.
  • En los sistemas cerealistas, aseguran una mejor descomposición de la paja del cereal, al mantener el medio más húmedo, equilibrar la relación C/N y activar los microorganismos responsables de la misma.
  • Limitan el desarrollo de malezas, directamente por el efecto de la cubierta vegetal en sí misma e indirectamente porque ciertos abonos verdes tienen poder desherbante, como el alforfón (Fagopyrum esculentum), o la facelia (hacelia tanacetifolia).

 

ESPECIES UTILIZADAS COMO ABONOS VERDES

Aunque se pueden utilizar un número considerable de especies vegetales como abonos verdes, las tres familias de plantas más utilizadas para tal fin, son las leguminosas, las crucíferas y las gramíneas.

Las leguminosas son las más empleadas dada su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico, en favor de los cultivos siguientes. Hay autores que afirman que las leguminosas además mejoran el terreno con la penetración de sus raíces y que incluso llegan a romper los terrenos más duros (las raíces de las leguminosas tienen más de 1 m de longitud).

Se emplean principalmente las especies de trébol blanco enano (Trifolium repens), trébol violeta (T. pratense), veza vellosa (Vicia villosa), habas (Vicia faba), altramuces (Lupinus sp.), meliloto amarillo (Melilotus officinalis), serradella (Ornithopus sativus), etc.; además de otras leguminosas tradicionales de interés para el sudeste español como los yeros (Vicia ervilia), las algarrobas (Vicia monanthos) y la almorta (Lathyrus satirum). Es frecuente el cultivo de leguminosas mezcladas con cereales u otras gramíneas: Veza+cebada; veza+avena; tréboles+raygrass; guisante forrajero+veza, etc.

Las gramíneas sembradas con las leguminosas, mejoran mucho el terreno y forman humus estable. Las raíces de las gramíneas mejoran el terreno ablandándolo en la superficie. En particular el centeno (Secale cereale) está indicado para siembra otoñal asociado a algarroba o habas. La avena (Avena sativa) está indicada para siembra de primavera, asociada con algarroba y guisante.

Las crucíferas tienen un desarrollo muy rápido proporcionando un buen abono verde cuando se dispone de poco tiempo entre cultivos. Son capaces de utilizar las reservas minerales mejor que la mayor parte de las plantas gracias a la longitud de su sistema radicular, acumulando importantes cantidades de elementos en sus partes aéreas que luego serán devueltos al suelo. Como especies más utilizadas está el nabo forrajero (Brassica napus var. Oleífera), la mostaza blanca (Sinapis alba), el rábano forrajero (Raphanus raphanistrum), etc. Se ha planteado también que las plantas de esta familia, con la acción de sus raíces, hacen asimilable por otras plantas el fósforo presente en el terreno en estado insoluble.

 

CARACTERÍSTICAS DESEABLES EN UN ABONO VERDE

Un abono verde ideal posee tres características importantes:

  • Un crecimiento rápido.
  • Follaje abundante y suculento.
  • Habilidad de crecer bien en suelos pobres.

 A más rápido crecimiento, mayor es la posibilidad de aptitud para ser introducido en una rotación y uso económico como medios de mejoramiento del suelo. Follaje abundante y raíces poderosas son, desde luego, algo necesario, y, como ya se ha mencionado antes, a mayor contenido de humedad en el abono verde, más rápida es la descomposición y más pronto se obtienen beneficios. Como la necesidad de materia orgánica es urgente, en especial en la tierra pobre, un cultivo jugoso tendrá grandes ventajas.

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