Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz

: Blog de huertos urbanos : red de colaboradores

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Categorías: General  —  Etiquetas: ,   —  Alvarez de Arcaya Asier  —  29/05/2014 10:12

Una de las frutas más apreciadas ya desde la Antigüedad es la fresa, pequeña delicia que destaca por su intenso sabor y sus excelentes propiedades nutritivas.

De hecho, posee más cantidad de vitamina C que muchos cítricos. Constituye el complemento ideal para acabar con un broche de oro una suculenta comida, ya sean solas, con nata, con leche o en postres más elaborados. Además, tienen un importante valor industrial, ya que se utiliza para elaborar otros muchos productos como batidos, helados, mermeladas, yogures o gelatinas.
Consumo y propiedades alimenticias

Una de las consignas fundamentales a la hora de consumir esta fruta es que tenemos que comerla poco después de comprarla. La temporada va de marzo a julio, aunque en algunos supermercados podemos encontrar fresas durante todo el año, procedentes de invernadero y de las importaciones de otros países.

Este alimento constituye una importante ayuda en las dietas de adelgazamiento. Tiene un excelente sabor y es ligera, ya que el 85% de su composición es agua. De hecho, su aporte calórico es muy escaso: sólo 37 calorías por 100 gramos. En 100 gramos de fresas encontramos 0,7 gramos de proteínas, 7 gramos de hidratos de carbono y sólo 0,3 gramos de grasa. Su principal valor es el alto contenido en vitamina C: 100 gramos cubren la cantidad diaria recomendada.

También contienen vitamina A (5 microgramos por 100 gr.), vitamina E (0,23 miligramos por 100 gr.) y menores cantidades de otras vitaminas como las B1, B2, B3 y B6. Entre sus minerales, las fresas aportan fundamentalmente potasio y magnesio, aunque también hierro, fósforo, yodo y calcio. Tienen 2,2 gramos de fibra por 100 gramos de producto, lo que supone un aporte moderado.

Excelentes para la salud

Poseen grandes cantidades de elementos muy necesarios para nuestra salud. Sobre todo, la ya mencionada vitamina C, una sustancia antioxidante que, además, protege al cuerpo fortaleciendo el sistema inmune. Sus ácidos orgánicos poseen efectos desinfectantes y antinflamatorios.

Las fresas son ricas en agua, incorporan propiedades diuréticas, excelentes para personas que quieran perder peso y que tengan tendencia a retener líquidos. Este efecto diurético también beneficia a aquellos que padecen cálculos renales, hipertensión y ácido úrico.

Ofrecen importantes cantidades de salicilatos, unas sales muy positivas para prevenir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer. Las personas alérgicas a las aspirinas (que están compuestas de ácido acetilsalicílico) deberán tener cuidado al consumir fresas, ya que pueden aparecer algunos efectos adversos.

Por último, no podemos obviar la importante cantidad de ácido fólico que tienen: una sexta parte de la cantidad diaria recomendada por cada 200 gramos de esta fruta. Este compuesto es fundamental para las embarazadas, ya que favorece la multiplicación celular. Su carencia está asociada a casos de anemia y problemas cardiovasculares.

                                                          

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Categorías: General, Materiales didácticos  —  Etiquetas: , , ,   —  CEA  —  03/07/2013 13:49

La caléndula ( Calendula officinalis), es una planta fácil de cultivar y nos ayuda en la huerta a combatir plagas, también sus flores se pueden comer y tienen muchas propiedades terapéuticas.

Más información sobre propiedades:

http://www.botanical-online.com/calendula.htm

Preparación de la crema

  • Ingredientes:
Aceite de oliva ó de almendras
Caléndula fresca ó seca  (nosotros hemos empleado seca)
Cera virgen de abeja
  • Cantidades: 
Para  las cantidades, con 750 ml de aceite hay que utilizar 50 gr. de cera. (En función de esta proporción podéis adaptarla a la cantidad que vosotros hagáis).
Respecto a la cantidad de caléndula, la proporción habitual es de : 1/3 del volumen de plantas y 2/3 de aceite.
  • Procedimiento:
Paso 1:   Poner a macerar en aceite las flores de caléndula, pueden ser secas ó frescas.   Dejarlas macerar en lugar seco, fresco y oscuro durante 40 días.
(Con un bote de cristal se llena un tercio con flores secas, y luego rellenamos con aceite de oliva).
Paso 2:   A los 40 días hay que colar el aceite.
(Lo colamos en un recipiente sobre una balanza, porque tenemos que saber la cantidad de aceite que hay y así poder calcular la cantidad de cera de abeja que necesitamos para hacer la mezcla).  
Paso 3:   Poner el aceite en un recipiente para calentarlo al baño maria.   Es muy importante que el aceite no se caliente en exceso.
Paso 4:   Una vez que el aceite está caliente, le añadimos la cera virgen de abeja, y removemos.
Paso 5:    Cuando la cera está disuelta volcamos rápidamente sobre los tarros que vayamos a utilizar.   Este paso hay que hacerlo rápido porque la crema se empieza a endurecer enseguida.
Paso 6:   Dejar enfriar.  Y al cabo de un rato ya teneis vuestra crema lista para utilizar.*
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Aunque la conocemos muy bien y la relacionamos como “una mala hierba” que nos produce picor, dolor e hinchazón con tan solo rozarla, a partir de ahora al realizar nuestro “huerto ecológico” la veremos con otros ojos!!

La ortiga (Urtica dioica),  presenta muchísimas virtudes medicinales y se suele emplear en la agricultura ecológica como fertilizante, prevención o lucha contra las plagas y enfermedades del cultivo, observando una notable mejoría en el crecimiento de las mismas. *

 Más información:

http://elhuertodellopez.blogspot.com.es/2011/02/mi-fiel-aliado-el-purin-de-ortigas.html

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