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Categorías: General  —  Galemys S.L.  —  23/06/2017 14:25

Se cree que el mijo tiene su origen en África y que posteriormente se introdujo en la India, aunque existen diversas versiones sobre su origen siendo difícil confirmarlo debido a que se consume desde hace más de 5.000 años. Se sabe, eso sí, que los primeros en cultivarla fueron los chinos. Existe también, una teoría que afirma que el mijo que crecía de forma salvaje fue el sustento de la humanidad hasta que ésta dejó de ser nómada y empezó a cultivar otros cereales.

Hoy en día, se consume mayormente en África y Asia. De los 30 millones de toneladas de mijo producidas al año, el 90% está destinado a los países en vías de desarrollo, dirigiéndose dos terceras partes al consumo humano y el resto a los piensos, elaboración de bebidas y otros usos agrícolas. En China antes que el arroz se popularizara, fue la principal fuente alimenticia.

Según los datos paleobotánicos de Galicia y otras zonas del norte de la península Ibérica el mijo hace su aparición, de un modo generalizado, en la transición del Bronce final a la primera la Edad del Hierro. A partir del siglo XVII –XVIII, el maíz traído de América tuvo gran aceptación, haciendo desaparecer al mijo y el panizo (una gramínea muy parecida al mijo). Actualmente, en Europa, se está redescubriendo gracias al interés popular de cocinar y comer sano. Pese a que hoy en día su cultivo en nuestro país es marginal, -aunque va en aumento-, es el cultivo más barato de producir.

El mijo no es una especie en sí misma, sino que es un grupo de varios cultivos de cereales con semilla pequeña generalmente redonda y amarilla muy energética, como el mijo perla (Pennisetum glaucum), el mijo menor (Setaria italica), el mijo común (Panicum miliaceum), el mijo dedo (Eleusine coracana) y el mijo perenne (Panicum virgatum) entre otros. Muchas veces sustituye a la pasta o al arroz en la dieta. Su aporte en proteínas es similar al del trigo, pero proporciona más hierro, además de los aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, vitamina A, así como minerales: magnesio, fósforo y silicio.

Por ello su consumo está indicado para personas con gran desgaste físico en su actividad diaria, embarazadas, para quienes padecen estrés o debilidad, y es muy recurrido por los vegetarianos o en las dietas de adelgazamiento que buscan el equilibrio nutricional.

En los últimos años se ha vuelto más popular por ser una buena opción para aquellas personas celíacas o con sensibilidad al gluten. También se le considera capaz de mejorar el aliento y de ser efectivo frente a los hongos, ayudando a aliviar los síntomas de la famosa candidiasis.

Para acabar, un dato curioso, según el Fuero navarro, quien robaba un gato debía pagar tanto mijo como fuera necesario para cubrir a dicho animal. Si el ladrón no podía pagar el mijo, le colgaban el gato de la espalda desnuda y golpeaban al animal para que éste arañase las carnes del reo.

 

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